¿Qué debo hacer en este río sin destino?
Navego y navego y no llego a ningún lado.
No hay paradas, no hay puertos, no hay aldeas,
me aburro como farola de madrugada.
A veces ni siquiera me tengo a mi mismo.
Pero unos días, cuando sueño, cuando siento,
me despierto y me invento una vida,
me invento que hago cosas, que soy feliz.
En el fondo se que son solo eso, invenciones,
y que mi vida está más vacía que un tarro de galletas tras un desayuno infantil.
Pero entonces, cuando no hay más remedio,
cuando decido que mi voluntad puede con todo,
que el peor de los males no existe si no lo veo,
me digo que yo soy lo que hago, lo que digo,
que si yo me invento de tal forma, de esa forma seré.
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3 de febrero de 2011
30 de noviembre de 2010
Soledad de pega
Solo, nunca estoy solo,
siempre hay alguien que me admira,
siempre hay algo que me da calor.
Las palabras hacen volar el espacio.
Si una melodía me acompaña
no deja sitio a la soledad,
sea o no una melodía traicionera,
me diga que volverá
o que será tormento por siempre.
Aunque me disfrace de seda,
la prudencia siempre aguarda
y la lanzadera no está aun preparada.
La tenue luz me ha engañado tantas veces
que pienso que hay vida tras la vida.
Un par de frases mal entonadas
no cambiarán el devenir del despertar.
Cuando la impotencia forma parte del instinto
los sueños se convierten en pesadillas.
Me lamento y me retuerce la idea
de que mañana estaré solo otra vez,
aunque no haya estado solo nunca,
nunca en mi vida.
siempre hay alguien que me admira,
siempre hay algo que me da calor.
Las palabras hacen volar el espacio.
Si una melodía me acompaña
no deja sitio a la soledad,
sea o no una melodía traicionera,
me diga que volverá
o que será tormento por siempre.
Aunque me disfrace de seda,
la prudencia siempre aguarda
y la lanzadera no está aun preparada.
La tenue luz me ha engañado tantas veces
que pienso que hay vida tras la vida.
Un par de frases mal entonadas
no cambiarán el devenir del despertar.
Cuando la impotencia forma parte del instinto
los sueños se convierten en pesadillas.
Me lamento y me retuerce la idea
de que mañana estaré solo otra vez,
aunque no haya estado solo nunca,
nunca en mi vida.
31 de octubre de 2009
En el borde de tu abismo
Siempre estuve allí, al borde de tu abismo
y no sabía que estabas conmigo.
Me giro, te veo, te odio y te adoro
sin que merezcas la más mínima de las penas.
Y ahora por siempre he de estar aquí,
en mi abismo más profundo y apático,
añorando estar arriba, contigo, en el borde de tu abismo.
Me he condenado al ostracismo más ausente.
y no sabía que estabas conmigo.
Me giro, te veo, te odio y te adoro
sin que merezcas la más mínima de las penas.
Y ahora por siempre he de estar aquí,
en mi abismo más profundo y apático,
añorando estar arriba, contigo, en el borde de tu abismo.
Me he condenado al ostracismo más ausente.
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