No quiero ser el abuelo de las vidas que perdí.
Pero ¿dónde está mi identidad?
Aun construida con un truco divino
me arde como acero en el pecho.
No quiero morir pensando en el pasado,
deseando volver a él sin rabia y con pena.
Me duele arrepentirme de la vida
sabiendo que di todo y que todo me fue dado.
Quiero llorar sonriendo cegado por el sol
y reirme llorando en la noche profunda.
Le digo adiós al control y a las costumbres,
al tiempo que burlo la más dura de mis obsesiones.