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3 de febrero de 2011

Dime que haces y te diré quien eres

¿Qué debo hacer en este río sin destino?
Navego y navego y no llego a ningún lado.
No hay paradas, no hay puertos, no hay aldeas,
me aburro como farola de madrugada.
A veces ni siquiera me tengo a mi mismo.

Pero unos días, cuando sueño, cuando siento,
me despierto y me invento una vida,
me invento que hago cosas, que soy feliz.
En el fondo se que son solo eso, invenciones,
y que mi vida está más vacía que un tarro de galletas tras un desayuno infantil.

Pero entonces, cuando no hay más remedio,
cuando decido que mi voluntad puede con todo,
que el peor de los males no existe si no lo veo,
me digo que yo soy lo que hago, lo que digo,
que si yo me invento de tal forma, de esa forma seré.

19 de julio de 2010

Las prácticas diarias

Cuando me estrecho en la oscuridad
las fuerzas intestinales me pueden.
Me devoran la cabeza a trompicones
y me expulsan de un paraíso avasallante.

El pitorreo continuo y fugaz
se convierte en ligera inconveniencia.
Me abstraigo, y hasta me marcho,
mas cuando vuelvo la carcajada aun delata.

Y entonces me acuerdo, como siempre,
de que existen problemáticas varias,
y que por qué no lo he pensado antes
y que vaya un cenutrio estoy hecho.

Pues ahora es tarde - me digo,
y me remito a las prácticas diarias
dejando fuera las esencias tradicionales
y así soy un poco más feliz, que ya es algo.