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3 de marzo de 2009

Controling my feelings for too long (Bebiendo mil demonios)

En un paisaje de ensueño
me bebo mil demonios
y me entrego a la entereza del saber.

No he sabido conjugar mi memoria
con el peso de la ciencia prematura.
Aun no he visto como coge la forma
esa habilidad que adoro
y que de mi siempre se oculta.

El martillo en mi cabeza
golpea una y otra vez,
se alimenta de la sed del alma
de aquel niño que no tiene que comer.

La más mínima incidencia
patea esos mil demonios
y la más leve de las tareas
representa la ardua búsqueda
de ese amor siempre soñado.

No se si entregarme a ti,
y desaparecer.
No se si violarme en ti
y asi resurgir
de la tumba que me ata,
que me asedia con preguntas.

En las ruinas de la historia
encuentro mi único consuelo.
Ahí mis demonios se encuentran agusto
si me entrego a la apatía,
si me dejo llevar por las ofensas
de la pasividad.

7 de febrero de 2009

Dentro de un bunker en la inmensidad de lo incierto

En esta habitación tan llena de soledad.
En un bunker hasta arriba de recuerdos,
que no he podido conocer ni tendré nunca
oportunidad de saborear en mi cerebro.

Aquí me encuentro y me temo no salir
más que por la via de la obligación
pero todos necesitamos siempre, en ocasiones,
un descanso en un rincón de este tipo.

Escucho mi pena y me como la rabia,
vomito miedo y no digiero sentimientos.

En la distancia se encuentran
aquellos detractores de la pobreza.
Ni más razón ni menos tienen,
solo opiniones e instintos naturales.

Estoy a tantos años luz de todo eso,
a tanta distancia del más lejano de mis pasados,
que no existen fuerzas con que volver.

Escucho mi pena y me como la rabia,
vomito miedo y no digiero sentimientos.

Desde este bunker miro al vacio
y solo me encuentro con una opción posible:
rellenaré mi futuro en el presente
y me quedaré con lo bello de lo incierto.