Los días pasan y mis pensamientos se trasladan sin rumbo,
desde el más mundano de los hechos diarios
hasta la más trascendental de las ideas eternas.
Bebo e ingiero cuando casualmente llueve por los lugares que frecuento
sin importarme lo más mínimo mi caprichosa voluntad ni el camino que llevo.
Disfruto parones y arrancadas por igual,
la serpiente cabalgante me tiene a su merced.
Yo me alegro, porque puedo, porque tengo mi puente de madera,
porque hace años que semanalmente cuido sus trabajados cimientos
y, de una forma u otra, eso me permite respirar, tras siglos de hiperventilación.
El letargo ya no dura ni más ni menos de lo que debe,
me agarro a toda causa final sin pensar siquiera intervenir.
¿Para qué? Los dioses mueren por inmortales que sean,
y yo ando a lomos de su infinita y voluble providencia.
La providencia es, ahora mismo, un juego en el que siempre gano.
Victorioso me he levantado otras veces, tras profundas luchas,
pero ahora lo hago porque me se las reglas, porque domino la partida,
porque no hay quien me pare y porque yo me inventé como jugar.
Y esos dioses que me manejan a su antojo, según su providencia,
ciertamente yo los creé, y en mi poder está que mueran, por inmortales que sean.
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16 de marzo de 2011
15 de diciembre de 2010
Dioses Escurridizos
Dime tu que gano cuando venero
a dioses que se esconden a mi paso.
Dime tu que aprendo del vacio y de la nada,
de los silencios más absolutos y penetrantes.
Dime tu de que podrá servirme este llanto,
perdido en oscuridad, frustrado por su aislamiento.
Dime tu si la fe podrá esta vez con montañas,
esta vez que el mundo se ha hecho tan pequeño.
Solucióname tu la vida, tu que pareces saber de todo,
tu que eres dios y rey al mismo tiempo,
tu que no te escondes de nada, excepto de mi.
a dioses que se esconden a mi paso.
Dime tu que aprendo del vacio y de la nada,
de los silencios más absolutos y penetrantes.
Dime tu de que podrá servirme este llanto,
perdido en oscuridad, frustrado por su aislamiento.
Dime tu si la fe podrá esta vez con montañas,
esta vez que el mundo se ha hecho tan pequeño.
Solucióname tu la vida, tu que pareces saber de todo,
tu que eres dios y rey al mismo tiempo,
tu que no te escondes de nada, excepto de mi.
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