Después de reposar en los paraísos más cercanos,
tras alejarme de los infiernos en que me veo inmerso,
los estímulos se acrecentan, me alentan la pelvis
y me dan motivos para creer que toda vida es posible.
Es cuando pruebo un poco de esa vida imposible,
una vida que me facilitan los más ruines,
los más despiadados amantes,
solo entonces, es cuando me pregunto,
¿dónde está la genialidad sino en ver cosas que no existen?
Con mis nuevos, inexpertos y suaves ojos,
aun no raspados por la amargura, la codicia y la pereza
te compraré una vida que puedas disfrutar,
una vida que aun no existe (ni existirá),
un camino que me inventaré sobre la marcha.
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28 de enero de 2011
7 de enero de 2009
En la senda de los sin ganas
Vistiendo, galán, mi sombrero de copa,
me presento en la corte de los sencillos.
Llamé a la puerta y nadie contestó
asi que entré sin más aviso que mis avances.
Sin paciencia me hice sitio en una butaca
ocupada por un chaval de pelo corto.
La aplasté y lo adapté según mi parecer
a aquello que todos deberíamos hacer.
Allí me entretengo en juegos tontos,
de poca valentía y de poca validez.
Juego a ganar, dejando de lado las reglas
y me empacho de sudor cuando pierdo una vez más.
Me hago el loco y no escucho a nadie,
me subo al podio y mis oidos convierten
los más duros de los abucheos
en los vitores más gloriosos.
Sin regodearme en aquello más sano
presto atención a las lecciones de vida,
me apropio de las soluciones sencillas
y sigo a aquellos que no quieren avanzar, solo estar.
El viento caliente que aspiro no me deja respirar,
cierro la boca y animo a mis pulmones
para que aguanten hasta el final de la senda,
se que al final todos podremos ganar.
me presento en la corte de los sencillos.
Llamé a la puerta y nadie contestó
asi que entré sin más aviso que mis avances.
Sin paciencia me hice sitio en una butaca
ocupada por un chaval de pelo corto.
La aplasté y lo adapté según mi parecer
a aquello que todos deberíamos hacer.
Allí me entretengo en juegos tontos,
de poca valentía y de poca validez.
Juego a ganar, dejando de lado las reglas
y me empacho de sudor cuando pierdo una vez más.
Me hago el loco y no escucho a nadie,
me subo al podio y mis oidos convierten
los más duros de los abucheos
en los vitores más gloriosos.
Sin regodearme en aquello más sano
presto atención a las lecciones de vida,
me apropio de las soluciones sencillas
y sigo a aquellos que no quieren avanzar, solo estar.
El viento caliente que aspiro no me deja respirar,
cierro la boca y animo a mis pulmones
para que aguanten hasta el final de la senda,
se que al final todos podremos ganar.
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