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31 de octubre de 2009

La más dura de mis obsesiones

No quiero ser el abuelo de las vidas que perdí.
Pero ¿dónde está mi identidad?
Aun construida con un truco divino
me arde como acero en el pecho.

No quiero morir pensando en el pasado,
deseando volver a él sin rabia y con pena.
Me duele arrepentirme de la vida
sabiendo que di todo y que todo me fue dado.

Quiero llorar sonriendo cegado por el sol
y reirme llorando en la noche profunda.
Le digo adiós al control y a las costumbres,
al tiempo que burlo la más dura de mis obsesiones.

13 de abril de 2009

QR-uentos: Cuatro obsesiones compulsiones

Este año vuelve a celebrarse el concurso de QR-uentos, cuentos que caben en un QR-code, lo que quiere decir que no pueden tener más de 100 carácteres. Me encantan estas frikadas y me gustan aun más las cosas que se pueden hacer en un momento, que son fruto de un arranque de inspiración: tal como empiezan acaban al momento. Así pues, he participado y fruto de ese arranque de inspiración han salido cuatro cuentos, que son uno en si mismo. Me arriesgaría a decir que es la primera serie de QR-uentos conceptual (soy todo un pionero). Bueno, sin más dilación, aquí os los dejo para que podais leerlos.


  • Cuatro obsesiones compulsiones (1)
Un cuento con cuatro palabras, eso he escrito, cuento con cuatro palabras, con cuatro, cuatro. Y ya.
  • Cuatro obsesiones compulsiones (2)

Receta de spaghetti: Cuatro cebollas, cuatro ajos, cuatro espaguetis y cuatro tomates. Riquísimos.

  • Cuatro obsesiones compulsiones (3)
Hoy tuve cuatro sueños. Al quinto desperté. No podía permitir un ataque de ansiedad a las 4 AM.
  • Cuatro obsesiones compulsiones (4)

Cuatro hijos. Cuatro abortos. Tres relaciones sexuales sin protección. ¿Que voy a hacer con mi vida?


3 de marzo de 2009

Controling my feelings for too long (Bebiendo mil demonios)

En un paisaje de ensueño
me bebo mil demonios
y me entrego a la entereza del saber.

No he sabido conjugar mi memoria
con el peso de la ciencia prematura.
Aun no he visto como coge la forma
esa habilidad que adoro
y que de mi siempre se oculta.

El martillo en mi cabeza
golpea una y otra vez,
se alimenta de la sed del alma
de aquel niño que no tiene que comer.

La más mínima incidencia
patea esos mil demonios
y la más leve de las tareas
representa la ardua búsqueda
de ese amor siempre soñado.

No se si entregarme a ti,
y desaparecer.
No se si violarme en ti
y asi resurgir
de la tumba que me ata,
que me asedia con preguntas.

En las ruinas de la historia
encuentro mi único consuelo.
Ahí mis demonios se encuentran agusto
si me entrego a la apatía,
si me dejo llevar por las ofensas
de la pasividad.

7 de febrero de 2009

Dentro de un bunker en la inmensidad de lo incierto

En esta habitación tan llena de soledad.
En un bunker hasta arriba de recuerdos,
que no he podido conocer ni tendré nunca
oportunidad de saborear en mi cerebro.

Aquí me encuentro y me temo no salir
más que por la via de la obligación
pero todos necesitamos siempre, en ocasiones,
un descanso en un rincón de este tipo.

Escucho mi pena y me como la rabia,
vomito miedo y no digiero sentimientos.

En la distancia se encuentran
aquellos detractores de la pobreza.
Ni más razón ni menos tienen,
solo opiniones e instintos naturales.

Estoy a tantos años luz de todo eso,
a tanta distancia del más lejano de mis pasados,
que no existen fuerzas con que volver.

Escucho mi pena y me como la rabia,
vomito miedo y no digiero sentimientos.

Desde este bunker miro al vacio
y solo me encuentro con una opción posible:
rellenaré mi futuro en el presente
y me quedaré con lo bello de lo incierto.