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30 de noviembre de 2010

Soledad de pega

Solo, nunca estoy solo,
siempre hay alguien que me admira,
siempre hay algo que me da calor.
Las palabras hacen volar el espacio.

Si una melodía me acompaña
no deja sitio a la soledad,
sea o no una melodía traicionera,
me diga que volverá
o que será tormento por siempre.

Aunque me disfrace de seda,
la prudencia siempre aguarda
y la lanzadera no está aun preparada.

La tenue luz me ha engañado tantas veces
que pienso que hay vida tras la vida.
Un par de frases mal entonadas
no cambiarán el devenir del despertar.

Cuando la impotencia forma parte del instinto
los sueños se convierten en pesadillas.
Me lamento y me retuerce la idea
de que mañana estaré solo otra vez,
aunque no haya estado solo nunca,
nunca en mi vida.

13 de agosto de 2010

Un castillo en el aire

Paralelo, adelantado y sin ventaja,
respecto de tu destino, a tu belleza.
La ingenuidad me toma preso
y de pájaros hago carpinteros.

¿A dónde vas? ¿A dónde fui?
Hija bastarda de mi ayer,
no me entero, así a escondidas,
si podré adorar tu ausencia.

Y si ahora estás, ya no estarás,
pues nos separará lo que nos unió.
Si ahora no lloro, tú no vendrás,
pero adorarás mi ausencia por meses.

28 de marzo de 2010

No me llames soñador

No me llames soñador, por favor,
si no te atreves a jugar conmigo.
No me llames soñador, en serio,
si no crees en las tentaciones.

Que cuando apareces ante mis ojos,
me juro que no existes de verdad,
me creo que eres humo mal fumado
y me tiembla de rabia la razón.

Y sin embargo juego, contigo,
te cuento lo que no te interesa.
Luego, cuando duermo, cuando pienso,
se que es la conversación de mi vida.

Pero es que me gusta pensar en nada,
que se lo que es lo que tu también haces.
Te engaño y me engaño sin escrúpulos
y disfruto viviendo en la nada voraz.

Yo me llamo soñador, que me gusta,
y me atrapo en el no poder despertar.
Yo me llamo soñador, de verdad,
porque veo en ti un sueño que no existe.